Durante muchos años me he empeñado en adquirir una habilidad “necesaria”: PLANIFICAR. Parece evidente su utilidad, hasta el punto de que no sabríamos (yo, al menos) desarrollar una actividad sostenida en el tiempo sin un mínimo plan en la cartera.
Planificar supone proyectar hacia adelante en el tiempo, previsualizar los acontecimientos futuros y ordenarlos hacia objetivos construidos desde conocimientos pasados (pues nadie puede definir objetivos que desconoce). Y al dar por bueno lo que cumple nuestras expectativas, intentamos ajustar, en nuestro deseo, lo futuro a lo pasado.
Enrique Vila-Matas dice: “sólo me interesa lo que desconozco”, por lo que seguramente tendrá un grave problema para planificar. O tal vez es consciente de que el orden (o el caos) que rige el resultado de cada acción excede en muchísimo a nuestros raquíticos planes y las variables que intervienen son incontables en comparación con las que nosotros podemos llegar a considerar.
Y como no sabemos, o no hemos aprendido, a actuar de otra forma y aun sospechando que erramos, elevamos a ley natural lo que es un mero hábito y nos empeñamos (en su doble sentido de perseverar y endeudarnos) en planificar nuestra contribución a la vida. Pero, de alguna forma, esa vida se empecina en ofrecer una resistencia indesmayable ante los intentos planificadores del ser humano, quien, cuando le fallan los cálculos, llega a decir: ¡cómo es la vida! (que no se ajusta a mi plan) en lugar de ¡cómo actúo yo! (que no me ajusto a la vida).
Manuel Delgado Cruz ilustra metafóricamente, en este comentario sobre la ciudad, lo que digo: “Lo urbano no es substancia ni ideal: es más bien un espacio-tiempo diferencial en que se despliega o podría desplegarse la radicalidad misma de lo social, su exasperación, puesto que es teatro espontáneo de y para el deseo, temblor permanente, sede de la deserción de las normalidades y del desacato ante las presiones, marco y momento de lo lúdico y lo imprevisible. Todo aquello que en otro momento nos atrevimos a llamar simplemente la vida.”
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